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Peso de 2.8 a 3.5 kg

Sobre mi cuerpo

Puedes sentirte más cansada, por lo que sería bueno que descanses lo más posible antes de la llegada de tu bebé.

Una vez que el bebé desciende y encaja por fin en tu pelvis, te sentirás más ligera y podrás respirar mejor, debido a que el bebé ha cambiado su foco al ejercer presión, ahora, hacia la vejiga. Por lo mismo, percibirás más deseos de orinar en este momento y cambiará nuevamente tu centro de gravedad. Ten cuidado, que podrías andar más torpe en estos días.

Por otro lado, el cuello del útero puede comenzar a dilatarse en cualquier momento, lo que podrás identificar a través de un discreto manchado de sangre o de la expulsión total o parcial del tapón mucoso.

Y aunque esta expulsión no indica que el parto sea en las próximas horas, pues también puede ser en varios días, la importancia de atender a esta señal radica en que, tras quedar el útero desprotegido, se puede exponer a la entrada de gérmenes que puedan provocar infecciones.

Al acercarse el día del parto puedes sentirte más ansiosa. Trata de relajarte y también estar atenta a los primeros síntomas del trabajo de parto que son:

  • Contracciones uterinas: ahora se vuelven más intensas y frecuentes. Pueden acompañarse de dolor abdominal y lumbar. Si notas que son más intensas que las que has tenido las últimas semanas, tómales el tiempo, contando desde que empieza una contracción hasta que se presenta la siguiente. Si se producen cada 5 minutos en un lapso de 1 a 2 horas es tiempo de ir a la clínica.
  • Pérdida del tapón mucoso: sustancia gelatinosa, de color transparente o blanquecina, que puede acompañarse de un poco de sangre. Se elimina por la vagina y esto solo indica que el cuello uterino ha comenzado a modificarse. En madres primerizas esto puede ocurrir hasta una semana antes del inicio real de su trabajo de parto. Por este motivo no es necesario ir a la clínica, a menos que ocurra junto con contracciones uterinas frecuentes.
  • Pérdida de líquido amniótico: esto ocurre cuando las membranas que cubren al feto se rompen. Podrás reconocerlo ya que es un líquido transparente con leve olor a cloro. En este caso debes ir a la clínica apenas puedas.
  • Pérdida de sangre: puedes tener un sangramiento parecido a la menstruación. En estos casos debes ir inmediatamente a la clínica.

Es importante que ya tengas armado y a mano el bolso que llevarás al hospital o clínica.

Así, en la semana 40, tu hijo puede nacer en cualquier momento, pero ojo que la duración del parto, desde el inicio de la dilatación hasta el nacimiento, varía de una mujer a otra.

Si es tu primer parto, tendrás un período de dilatación de 12 a 14 horas; un período de expulsión (el bebé entra en el canal del parto) de 1 a 2 horas; y un período de expulsión de las secundinas (expulsión de la placenta) de 15 a 30 minutos.

En cambio, en los embarazos sucesivos, el período de dilatación es de 6 a 8 horas; el de expulsión, de 30 a 60 minutos; y el de expulsión de las secundinas, de 10 a 20 minutos.

Eso sí, aunque estés de 40 semanas y el bebé aún no nazca, no te preocupes, ya que el 65% sufre retrasos, el 30% se anticipa y sólo el 5% nace en la fecha prevista para el parto.

De todas, la señal más evidente es el rompimiento de la bolsa o saco amniótico, así que en ese minuto es cuando deberás partir al centro asistencial.

Eso sí, tendrás tiempo suficiente para hacerlo con tranquilidad, así que llama a quien debas llamar, y realiza un traslado seguro y con calma.  Allí te estará esperando el ginecólogo para traer al mundo a un nuevo y esperado ser.

¡Ojo! No confundir pérdida de líquido amniótico con algún flujo de orina, ya que mientas la primera es transparente, la segunda posee un color más amarillento.

5 o 6 comidas balanceadas al día. Come despacio y masticando bien, privilegia los platos a la plancha o al vapor, y reduce el consumo de azúcar y sal. Alimentos ricos en potasio y calcio (plátano, lácteos, entre otros). Evita comidas muy picantes, con mucho aliño o muy grandes. Se recomienda evitar las bebidas gaseosas y tomar infusiones de manzanilla, anís verde o hinojo.

5 o 6 comidas balanceadas al día. Come despacio y masticando bien, privilegia los platos a la plancha o al vapor, y reduce el consumo de azúcar y sal. Alimentos ricos en potasio y calcio (plátano, lácteos, entre otros). Evita comidas muy picantes, con mucho aliño o muy grandes. Se recomienda evitar las bebidas gaseosas y tomar infusiones de manzanilla, anís verde o hinojo.

Tomar entre 2 y 3 litros de agua al día para evitar deshidratarte y que los músculos se contraigan producto de esto.

Tomar entre 2 y 3 litros de agua al día para evitar deshidratarte y que los músculos se contraigan producto de esto.

Trata de mantenerte activa caminando todos los días durante media hora. Si trabajas en una oficina o sentada, te recomendamos estirar tus piernas mientras permaneces sentada, haciendo pequeños movimientos circulares con los pies y también levantarte una vez por hora a caminar unos minutos. Evita la ropa apretada.

Trata de mantenerte activa caminando todos los días durante media hora. Si trabajas en una oficina o sentada, te recomendamos estirar tus piernas mientras permaneces sentada, haciendo pequeños movimientos circulares con los pies y también levantarte una vez por hora a caminar unos minutos. Evita la ropa apretada.

Usa protector solar, sombrero; y en lo posible evita exponerte al sol.

Usa protector solar, sombrero; y en lo posible evita exponerte al sol.

Usa crema hidratante o especializada en estrías para prevenirlas y atenuarlas.

Usa crema hidratante o especializada en estrías para prevenirlas y atenuarlas.